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Con cariño a todos los lectores de esta sección, en esta ocasión les hablaré del DESAPEGO (Aprender a vivir ligeros).
Cada temporada festiva trae mucha dicha, paz y buena voluntad en la Tierra. Pero, a veces, estos días pueden llevarnos a un lugar diferente debido a compromisos familiares, festividades y gastos. Por lo tanto, durante este período potencialmente emotivo y cargado de espiritualidad, tenemos una buena oportunidad para irradiar Luz proactivamente en la manera en que vemos nuestras relaciones.
Tenemos relaciones con todo: gente, lugares y cosas. Y, obviamente, las relaciones que están dentro de nuestra proximidad inmediata son más íntimas que las relaciones que mantenemos con el resto del mundo.
Para la mayoría de nosotros, la relación más común (o, mejor dicho, la forma en que nos relacionamos con la gente, lugares y cosas) es la posesión. Pensamos que somos dueños de cosas como automóviles y casas, incluso nuestros hijos y cónyuges, dinero, talentos y el más común: el tiempo.
Sin embargo, no es posible poseer nada, podemos ocuparnos de las cosas y las personas, utilizar las cosas, pero, poseerlas no.
Si nunca has practicado el desapego, al menos trata de imaginar que podrías colocar en una maleta, de todo lo que te es prestado.
“Cuando te vayas, no puedes llevártelo contigo”, dice la antigua frase. No obstante, la idea de posesión es lo que se encuentra en el núcleo de todo miedo, guerra y conflicto.
Entonces, ¿cómo podemos hacer que nuestras relaciones consistan más en el interés y menos en la posesión?
Aprende a vivir ligero.
Todo en la vida llega a nosotros para administrarlo; para que lo desarrollemos, utilicemos, cultivemos, nos ocupemos de ello y, muchas veces, lo liberemos posteriormente. La conciencia de vivir ligero nos libera de la tensión de la posesión y el miedo. Vernos a nosotros mismos de todo lo que recibimos, incluyendo nuestro cuerpo, impulsa nuestra capacidad innata de “ocuparnos con dignidad”. Es una manera mucho más liberadora de relacionarnos con las cosas que tenemos el privilegio de recibir en la vida.
Así que esta semana, a medida que das y recibes obsequios, amor, calidez, respeto, música, comida y Luz, enfócate en ser la mejor persona que puedas. Administra tu tiempo, palabras, pensamiento y amor (incluso tu familia) como si sólo te fuesen dados para ocuparte de ellos de la mejor forma posible durante tu estancia en esta tierra.
Saludos con cariño, Adela Gil
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