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Con cariño a todos los lectores de esta sección, en esta ocasión les hablaré de EL RECONOCIMIENTO
No es suficiente creer en uno mismo sino tenemos el reconocimiento. Alguna vez se han puesto a pensar que habría pasado si Steve Jobs hubiera nacido en México. Él no hubiera llegado donde llego, si no hubiera nacido en una cultura que reconoce el mérito.
En nuestro país han existido muchos Steve Jobs, lamentablemente los que han triunfado han tenido que migrar a otros países para ser impulsados, y reconocidos.
¡Si queremos que nos reconozcan!, todos esperamos eso, y algunos debemos esperar que otros lo hagan pues nuestro círculo inmediato no puede hacerlo, pues culturalmente no nos han educado para ello.
El día de ayer mi hermana Gaby, llamó para darme la noticia que hoy obtendría su nacionalidad norteamericana. Me sentí orgullosa de ver sus esfuerzos, la felicité y me emocioné por su mérito, y de inmediato lo puse en mi calendario para reconocer su esfuerzo, y para que cada año pueda recordar todo lo que pasó para llegar a recibir algo que viviendo en ese país ella debería tener.
¿Qué pasa que nos cuesta tanto trabajo reconocer los esfuerzos que otros hacen?
Culturalmente ya estamos acostumbrados a no ser reconocidos, el reconocimiento civil es muy importante, reconocer lo que otros hacen y lo hacen bien.
Mi esposo Rodolfo y su equipo de trabajo hacen un esfuerzo impecable, y en días pasados le dan un diploma con el reconocimiento a nombre de la Sucursal que él y su equipo manejan.
Que diferente hubiera sido darlo a su nombre y a nombre de cada uno de los que colaboran con él.
El ver plasmado nuestro nombre por un esfuerzo realizado es un gran reconocimiento.
¿Por qué no le damos el reconocimiento a quien lo merece?
Reconozcamos el esfuerzo de nuestras parejas, de nuestros padres, de nuestros hijos, nuestros hermanos, de nuestros amigos, y civilmente seamos conscientes del impulso que merecen las personas que se encuentran a nuestro alrededor, siempre es lindo recibir una palabra de halago, que nos haga sentir que algo estamos haciendo bien, lo mismo al buen abogado que nos ayuda en un problema, como al Dr. que nos cura, así como al jardinero que hace lucir mi jardín, o al chofer que conduce con cuidado y me hace llegar a mi destino, o a la mesera que me atiende, que pasaría si dejo junto con su propina una notita diciéndole, “Le agradezco su esfuerzo por atenderme bien” ustedes imaginan lo mucho que ella seguiría esforzándose.
Reconozcamos sus capacidades y el mérito que tienen las personas al hacer las cosas bien.
No sientan que esa es su obligación, pues de ese modo desmotivamos a cualquier persona que se esfuerza, y desea hacer su trabajo impecable.
“El ser humano debe ser amado y ser reconocido”
Saludos con cariño, Adela Gil
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